El punto de equilibrio entre demasiado e insuficiente

Godfrey Devereux

… Donde esta nuestro limite? En el punto de equilibrio entre demasiado e insuficiente. Desde el punto de vista físico, significa utilizar la plena capacidad de nuestro cuerpo en este momento; significa ni pasarse ni quedarse corto. Encontrar este equilibrio requiere una sensibilidad sincera que puede desarrollarse mediante la practica. Desde el punto de vista mental, significa estar dispuesto a mantener la postura el tiempo suficiente para que esta de su fruto. Significa no sucumbir a la prisa, la impetuosidad, la distracción, el aburrimiento, el miedo o la incertidumbre. Todo lo contrario: debemos desarrollar y usar claramente la conciencia de lo que esta sucediendo en realidad. Entonces, salir de una determinada postura sucederá de modo espontaneo y sin esfeurzo. Es igualmente posible permanecer mas tiempo del debido en una postura a voluntad, lo que puede suceder fácilmente si perdemos el sentido del limite. Si lo hacemos, nuestra energía empezara a disminuir y nuestra conciencia a disiparse. Hay un momento perfecto para pasar a otra cosa. Mediante el cultivo de una sensibilidad sincera, podemos aprender a responder a ese momento, dar por concluida la postura y salir de ella…

Si no nos esforzamos suficientemente, nos reducimos a nosotros mismos; si nos esforzamos demasiado, nos violentamos. El limite se halla entre una y otra situación. Es un lugar vigorizante; pero puede dar mucho miedo: todos sabemos lo que se siente cuando nos acercamos al borde de un precipicio; en el yoga, esta aquí, en el limite, en el borde del precipicio donde reside la fertilidad.

Mediante la practica debemos aprender a encontrar nuestro limite, el limite de la postura. Cuando lo hayamos encontrado es cuando podremos mantener, permanecer, permitirnos a nosotros mismo estar inmóviles, receptivos.  Entonces es cuando descubrimos que el limite se mueve. Pero no tenemos que moverlo nosotros. Simplemente sucede. AL alcanzar nuestro actual limite, al utilizar al completo nuestra actual capacidad, el limite se mueve, se incrementa espontáneamente nuestra capacidad. Asi es como va aumentando. Asi es como maduran nuestra practica y nuestra capacidad.

Enfocar nuestra practica como una exploración nos ayuda a desarrollar la sensibilidad sincera que pone de manifiesto nuestro limite. Significa entratr en cada postura simplemente para descubrir lo que hay. Para descubrir nuestro coctel actual de tensión, libertad, embotamiento, vitalidad, movimiento, estancamiento, etc. Para descubrirlo, reconocerlo, aceptarlo y expresarlo, completamente. De este modo mejora el yoga nuestra vida: haciendo posible que madure lo que contiene potencial, y que pase lo que ha llegado a su apogeo.

No es necesario que nos impongamos un destino predeterminado. Esto puede resultarnos difícil. Es grande la tentación de quedar atrapados por la descripción conceptual de la postura, o seducidos por la capacidad de otras personas. Pero no nos sirve de ayuda. Somos lo que somos. Solo cambiaremos según nuestra capacidad verdadera. No durara ningún cambio que impongamos a nuestra capacidad, y además puede causar problemas…

Tenemos que estar dispuestos a llegar hasta el limite y a renunciar a nuestra resistencia, a quedarnos allí, justo en el limite. Luego podemos entrar en el espacio ilimitado del yoga. Esto es lo que se conoce como “morir en la postura”. Es necesario para que madure el fruto del yoga. Se trata de algo que puede suceder en cualquier momento… Ya esta aquí. No requier grandes realizaciones por nuestra parte. Si deseamos conocerla, sentirla, serla, debemos morir para nuestro ego, nuestro sentido de nosotros mismos como un centro continuamente aislado. Llegando al limite de una postura, se nos da la oportunidad de hacerlo, momentáneamente.

Podemos conseguirlo siempre que queramos. Basta soltar la resistencia, abandonar el miedo y sentir como el cuerpo y la mente se desprenden de lo que se les ocultaba.

Por supuesto, esta muerte no puede ocurrir si intentamos forzar nuestro limite para conseguir mas movilidad, o para seguir mas tiempo en la postura. No es cuestión de espacio o de tiempo. Lo único que asi conseguinos es reforzar nuestro ego… Si , no obstante, podemos permanecer impávidos ante las oleadas de inestabilidad que empiezan a levantarse cuando nos hallamos en el limite, descubriremos de que trata el yoga. Cuando permanecemos justo en el limite, el desafio que supone para el ego le hace flaquear. Cuanto mas tiempo permanezcamos en el, mas se incrementa el desafio. Cuanto mas se incrementa el desafio, mas y mas se desestabiliza el ego: cada vez le parece mas difícil mantener su presencia solida, constante. Esto puede dar mucho miedo, y a medida que seguimos adelante, incluso resultar aterrador. Pero es el ego, y solo el ego, el que tiene miedo. A nosotros nos esta reservado algo mejor. Si podemos vencer esta resistencia a que perezca nuestro ego, y nos quedamos como estamos, descubriremos el otro lado. El limite se disolverá y experimentaremos nuestro verdadero yo. Aprender a que esto suceda en la realidad es la esencia de todas las practicas espirituales. El Hatha Yoga esta concebido para ofrecernos esta oportunidad una y otra vez, de muchas maneras distintas. Cada asana tiene su propio limite. Cada limite es una puerta que conduce a nuestro verdadero yo. Se abre sola; todo lo que tenemos que hacer es llegar al umbral y permanecer allí, resistiendo el enorme impulso de retirarnos, o la sutil demanda de resolverlo por la fuerza.